6 reglas de oro para bucear con tiburones ángel

Como todos sabéis, nuestros queridos angelotes, (Squatina Squatina) se encuentran al borde de la extinción.

La explotación industrial de nuestros mares, especialmente en la segunda parte del siglo XX y la primera década del siglo XXI ha desembocado en la casi exterminación de una especie que habitaba en todo el Mediterráneo e incluso en el Atlántico Norte.

Hoy en día, las poblaciones de tiburón ángel se encuentran muy fragmentadas y concentradas en el archipiélago canario por lo que los buceadores que tenemos la suerte de avistar esta especie durante nuestras inmersiones podemos sentirnos muy afortunados.

El angelote no es un tiburón agresivo, por lo que lamentablemente, hay submarinistas que por desinformación o simplemente por falta de educación los molestan cuando tienen la suerte, (y a su vez la desgracia para el animal), de verlos.

El respeto y la conservación de nuestras especies es una cuestiono de todos, y nosotros los buceadores debemos ser embajadores de ese maravilloso mundo subacuático que tenemos la suerte de visitar cuando nos ponemos una botella de buceo a la espalda. Tenemos la responsabilidad de divulgar y de educar a los futuros buzos y también de reprobar conductas que nos son correctas y que vemos a veces durante nuestras inmersiones.

En este sentido no hace mucho tiempo El Museo Atlántico editó una pequeña guía que contiene 6 reglas que debemos seguir cuando buceamos con los angelotes, son estas:

  1. Mantenernos a una distancia prudencial de los tiburones. Al menos a 2 metros como norma general.
  2. No acercarnos a ellos para remover la arena con la que se cubren o incluso levantarlos del lugar en que se encuentran por el hecho de “verlos o fotografiarlos” mejor.
  3. No tocarlos.
  4. No perseguirlos cuando nadan.
  5. No interponernos en su rumbo si tenemos la suerte de que se dirijan hacia nosotros.
  6. No darles de comer.

Como podréis comprobar, estas normas son de sencilla aplicación y también comunes a la mayoría de las especies que nos encontramos durante nuestras inmersiones.

La mejor forma de preservar el mundo submarios es respetarlo, interactuar lo menos posible con la vida marina y dejar tras nosotros sólo nuestras burbujas… Haciendo esto haremos un gran favor a nuestros queridos angelotes y también de rebote, a nosotros mismos y a las futuras generaciones.

Recordar que es la responsabilidad de todos y que todos podemos poner nuestro granito de arena para conseguirlo.

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